Es verano. El calor acrecienta las ganas de parar por unos días, hacer la maleta, meterla en el coche y escapar. Desconectar de todo, menos del móvil, el gran aliado para que las vacaciones salgan a pedir de boca.

Con él el viajero ha reservado la habitación del hotel, acto seguido de leer los comentarios de quiénes se alojaron antes. El teléfono inteligente también le sirve para calcular la ruta más idónea a través de una app móvil. Así que cierra las puertas de su vehículo –no sin que antes se cuele su suegra- y emprende la marcha.

Tras una mirada inquisitoria a su pareja a través del espejo retrovisor, se da por vencido: – “Voy a necesitar una habitación más”, piensa. Cuando para a repostar y estirar la piernas agarra el móvil, accede a la app del hotel y contrata –a su pesar- una adicional. Siente un gran alivio ante la sombra de la supletoria.

Entrada la noche, cansado tras varias horas de carretera –de la viajera autoinvitada- y con ganas de instalarse en su cuarto, ya en el lugar de destino, consulta su terminal para buscar el aparcamiento más cercano disponible. Se abren las puertas del hotel y sube directamente a la habitación, desde su terminal hizo el check-in en el corto trayecto caminando desde el parking.

Una vez acoplado, y antes de darse una ducha, coge el móvil, abre la app del hotel y encarga algo para cenar al room service. Repuesto tras el baño y el tentempié, relajado sobre la cama, revisa de nuevo su móvil para consultar la hora del desayuno y la situación del comedor. Comprobado, le pide una sola cosa más, que le despierte por la mañana.

Después de un sueño reparador, amanece el nuevo día con infinitas posibilidades. Mientras toma el café, enciende su dispositivo móvil y planifica la primera jornada de vacaciones: principales museos y monumentos, restaurantes recomendados y la manera de moverse de un lado al otro. Como vaticina un día duro –además la suegra, a la que le dolía todo ayer, hoy se ha levantado con inusitada energía- accede a la aplicación del hotel para reservar un circuito en el spa a última hora de la tarde y, por su puesto, un masaje relajante.

 

miguel_vega
Un post del periodista Miguel Vega, con quien inauguramos nuestra serie de post de autor “Guestposting”.
Porque a cualquier Director de Hotel le gustaría tener un huésped de referencia que le aportara información de primera mano acerca de cómo ha vivido la estancia en su establecimiento y qué mejoras ha detectado…
Bajo el título “Grillotelero” recogeremos relatos e historias de estancias en hoteles bajo la mirada crítica del huésped.